Cigarrillos electrónicos en España

Las farmacias hoy en día venden cigarrillos electrónicos. El hecho de que podamos comprar el cigarrillo electrónico en las farmacias es una meta importante ya que demuestra la aceptación de este producto y su valor incondicional a la hora de combatir el tabaco tradicional. Cada día hay más personas que están dejando de fumar gracias a los cigarrillos electrónicos y las farmacias saben la importancia que tiene formar parte de esta revolución.
A día de hoy aun no existe consenso acerca de los cigarrillos electrónicos, ya que los efectos de los cigarrillos electrónicos, o vapeadores, no están claros. Distintos estudios muestran resultados contradictorios sobre la cantidad de sustancias tóxicas que inhalan sus usuarios, o los vapeadores pasivos. Además, su efectividad para desenganchar a los fumadores es sólo moderada. Los científicos y los políticos europeos debaten sobre los efectos de estos productos, algunos de los cuales los vende la propia industria tabaquera, y sobre cómo deben ser regulados.
Aunque a España han llegado como un boom y una novedad, ya existían en China y se han expandido por Europa a través de Estados Unidos y han levantado una industria millonaria antes de que los gobiernos hayan tenido tiempo de legislarlo.

Los locales comerciales vendiendo cigarrillos electrónicos y todos sus complementos para vapear han aumentado exponencialmente, apareciendo más de 3.000 tiendas. Estas tiendas afirman que las ventas desde diciembre se dispararon, no sólo de cigarrillos electrónicos sino también de los líquidos recargables con distintas cantidades de nicotina, desde 0 a 24 miligramos. El precio de estos líquidos está alrededor de los 5 euros, precio competente teniendo en cuenta que los líquidos duran hasta 5 veces más que un paquete de cigarrillos convencionales.

En España la ley recoge la prohibición del consumo de los dispositivos susceptibles de liberación de nicotina -cigarrillos electrónicos- y “productos similares” en centros de la administración pública, centros sanitarios y centros docentes y formativos, salvo en los espacios al aire libre de las universidades.
Tampoco se podrán usar estos dispositivos, según lo aprobado entonces, en los medios de transporte público, ni en los recintos de los parques infantiles y áreas o zonas de juego para los menores.
Se obliga a los fabricantes de estos dispositivos a indicar si se trata de un producto medicinal, en cuyo caso tendrán que justificar sus propiedades a las autoridades médicas y comercializarlos como ayuda para dejar de fumar o alternativa al tabaco. En este caso, no podrán contener más de 20mg/ml de nicotina.
Si no se venden como producto medicinal, serán sometidos a las mismas restricciones publicitarias que el tabaco normal. En cualquier caso, los cigarrillos electrónicos deberán ser seguros para los niños y no se podrán manipular.

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